lunes, 30 de marzo de 2015

BIDEAN REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO DE CADA DÍA MIÉRCOLES, día 1 de Abril MIÉRCOLES SANTO EVANGELIO: Mateo 26, 14-25

Semana Santa

MIÉRCOLES, día 1 de Abril

MIÉRCOLES SANTO
EVANGELIO: Mateo 26, 14-25
En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
- «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

El primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
- «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».
Él contestó:
- «Id a casa de Fulano y decidle: “El Maestro dice: mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.


Al atardecer se puso a la mesa con los doce. Mientras comían, dijo:
- «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar».
Ellos consternados se pusieron a preguntarle uno tras otro:
- «¿Soy yo acaso, Señor?».
Él respondió:
- «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del Hombre se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a entregar al Hijo del Hombre!, más le valdría no haber nacido».
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
- «¿Soy yo acaso, Maestro?».
El respondió:
- «Así es».


CLAVES para la LECTURA


- La escucha de la presente perícopa siempre es inquietante: “Uno de los doce”, uno de los amigos más íntimos, de los compañeros cotidianos, de los discípulos a los que enseñó con mimo particular, “fue...” por iniciativa propia, por libre opción, a proponer la entrega de Jesús a los sumos sacerdotes, que no deseaban otra cosa (vv. 3-5). Y desde entonces, como fiera al acecho, Judas vive al lado de Jesús buscando “la ocasión propicia” (vv. 16s). Aun siendo capaz de una iniquidad que supera los límites humanos (es obra de Satanás: Lc 22, 3 y Jn 13, 2), la libertad del hombre entra en el plan de Dios: es lo que Mateo deja entender en el v. 15, citando a Zac 11, 12 sobre el precio pactado con Judas. Todavía más significativo es el uso teológico, común en todas las narraciones de la pasión y de sus predicciones, del verbo paradídomi, “entregar”. Este verbo expresa, por un lado, la entrega-traición por parte de los hombres y, por otro, la entrega-don que el Padre hace del Hijo y Jesús hace de sí mismo, hasta la suprema entrega del Espíritu en la cruz (Jn 19, 30).

- El esmero con que tradicionalmente se prepara el rito pascual asume un significado más profundo (vv. 17-19): Jesús sabe que se acerca su “kairós” (v. 16), su “hora”, el tiempo del acontecimiento escatológico establecido por Dios. Y ordena disposiciones muy precisas, porque “ardientemente he deseado comer esta pascua”: en este rito, sustituirá el nuevo memorial al antiguo, dejándonos su cuerpo y su sangre como comida y bebida. Esta entrega de sí mismo con el mayor amor acontece en una atmósfera cargada por el anuncio de la traición (“entrega”). Cada uno, herido en su interior, desconfía de sí mismo y también de sus propios compañeros. Surge un coro de preguntas, pero mientras los otros apóstoles se dirigen a Jesús con el apelativo de “kyrios”, Señor, Judas le llama simplemente “rabbí”. Este Maestro es realmente el Señor, que conoce a su traidor, por el cual se cumple la Escritura.


CLAVES para la VIDA


- Todo está preparado; se ha llegado al final del proceso. Y Jesús quiere celebrar la Pascua con su grupo, como signo entrañable de amistad y comunión. Y es en ese marco donde se nos ofrecen los “datos” de la actitud y de la decisión de Judas, sin duda alguna, dándole un tono de dramatismo aún mayor a cuanto está sucediendo. Pero es que ha llegado la “hora”, el “Kairós” de Jesús y Él quiere celebrar la Pascua nueva y definitiva con los suyos, sustituyendo el rito antiguo.

- La verdad es que en estos momentos no nos podemos conformar con “echar las culpas a Judas”; porque resulta que la actitud y la situación de los demás tampoco es nada clara. Sólo la entrega y el don de Jesús al Padre, la entrega de sí mismo, es lo que ilumina este cuadro, bastante bochornoso. “¿Soy yo, Señor?”, y es que nadie se fía de los demás ni de sí mismo. Pero… nuestro recorrido nos ha traído hasta esta cena de Pascua. Aquí nos ha convocado el Señor Jesús: quiere lavarnos los pies; mostrarnos todo el amor que nos tiene, quiere que descubramos la primacía del servicio y del valor infinito de la entrega voluntaria; y quiere convencernos de que confiar en el Padre es la mejor decisión que podemos tomar. Aquí estamos, dispuestos a vivir intensamente esta nueva oportunidad.


ORACIÓN PARA ESTE DÍA



“Jesús, déjame estar contigo y ayúdame a comprender hasta dónde puede llegar tu amor.”

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