martes, 31 de marzo de 2015

Agustín y Ania, padres de Myriam de 15 años con síndrome de Down: «Vemos a nuestra hija como un inmenso don que Dios nos ha hecho y que tal vez no merecíamos»

«Myriam le reza con naturalidad a la Virgen, y le canta. Confía plenamente en su ángel de la guarda. Le gusta sentarse en el primer banco de la iglesia. Recuerdo cuando tenía siete años, un día tocaban lentejas para comer y dijo: «No quiero». «Myriam, hay que comer». «No». Se quedó un rato en silencio, y de repente empezó a comer. Le digo: «¿Ya te has convencido?» «No, la Virgen María me ha dicho que me las tenía que comer»»

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